Solo ceniza y la habitación llena de humo. No
puede dejar de fumar uno tras otro. Sus dedos tiemblan y no consigue deshacerse
de aquella imagen. Camina de un lado a otro de la estancia vacía sintiéndose
ajeno a sí mismo. ¿En qué instante cruzó la línea? No lo sabe, pero sabe que
odia sus manos, ésas capaces de apretar tan fuerte.
Concha García Ros
Hola, Concha.
ResponderEliminarEs misterioso, la verdad.
El título me lleva a pensar en un tipo duro. En el texto ya dices que odia sus manos, esas que son capaces de apretar tan fuerte...
A mí me sugiere que es un hombre que ha hecho algo malo y siente cierto remordimiento.
Da igual mi interpretación, te quedó algo sobre lo que elucubrar y mucho.
Un besazo.
Hola, Towanda. Tu interpretación es certera. Quería transmitir esa angustia de saber que ya no hay vuelta atrás.
EliminarBesos
Veo Concha, que también te has decantado por un fumador compulsivo (como el mío) aunque en vez de pirómano, este es un asesino de los de "arma blanca". Me gusta mucho.
ResponderEliminarUn besazo y muchas gracias por tus comentarios.
Gracias, Laura, por pasarte y por tus palabras. Así es, es un asesino arrepentido. Un beso
EliminarHola Concha! Este Blogger me tiene manía...Ya te había dejado un comentario, pero parece que le encanta hacerme "luz de gas". En fin. Te decía que me ha parecido un micro con muchísima fuerza, y en el que veo un asesino angustiado.
ResponderEliminarMucha suerte para la próxima
Vaya, me alegro de que al fin hayas podido dejar tu comentario. Sí, he tratado de reflejar el estado de desesperación de alguien que ha cruzado irremediablemente esa frontera, que quisiera volver atrás, pero ya no puede. Un beso y gracias, de nuevo.
ResponderEliminarFuerte micro, duro, como un directo a la mandíbula. Me gustó mucho Concha. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, David, pretendía justo eso, que sacudiera, que impactara. Y claro, también que hiciera reflexionar. Besos.
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